"EL PUENTE DE LAURA"
IV
¿Milagros?. Laura me estaba hablando de la Fe y de los milagros mientras yo en ese instante estaba viviendo uno que me estaba haciendo recuperar precisamente la Fe.
Sentía un desdoblamiento de mi ser, era capaz de seguir escuchando la interesante historia de aquella persona que conocía terrenalmente desde hacía una hora (o quizás menos o quizás más?) No sabía realmente el tiempo que había pasado pero sí que según ella iba relatando su historia yo sentía millones de emociones dentro de mi, visualizaba cada lugar que ella describía, cada momento.
Qué afortunada me sentía al escuchar a Laura, de ser su elegida para compartir conmigo "Toda su Vida". En ocasiones los seres humano no somos conscientes del regalo que es que alguien te confíe sus emociones, sus vivencias, sus encuentros, sus aprendizajes. Daba gracias, pues en ese momento de mi vida yo eso ya lo respetaba y lo agradecía. Sentía que el Universo me estaba premiando. En cada momento de su vida y en cada sensación, me encontraba a MI MISMA, sintiendolo, reconociéndome. Era como reflejarme en un espejo. No es necesario verse en las misma tesitura ante el entorno, para encontrar paralelismos de una vida y otra, pues los aprendizajes son muy comunes en todos nosotros aunque el paisaje sea distinto.
El tiempo pasaba y yo rezaba interiormente, para que el Universo me permitiera acabar de escuchar aquella bella historia. Quería que esa conversación no acabara nunca. Mientras esperaba allí tenía la convicción que mi madre estaba bien... allí, en su cama, en aquella sala donde unas horas antes me había despedido de ella hasta la siguiente visita. Sentía que Laura era una enviada del cielo con la que me había reencontrado, para aprender una gran lección. Necesitaba saber el final de su historia y seguir disfrutando de todo lo que deseara compatir conmigo. Mi cabeza no paraba de recibir información, de gestionarla. Parecía que en aquella sala de espera sólo nos encontrábamos ella y yo, aisladas del mundo, no oía ni un solo ruido, tan sólo la voz de Laura y la de mi propia cabeza que registraba todo los datos necesarios para un nuevo crecimiento.
Los segundos pasaban y Laura era quien marcaba la conversación. De nada serviría intentar correr. Sentía que aquel tiempo-espacio estaba programado para que todo sucediera como debía suceder. Tan sólo podía confiar en que me dieran el tiempo suficiente para acabar de escucharla antes de ser atendida.
Ahora no me dolía la espalda. Me invadía un estado de bienestar difícil de detallar en palabras, sentía el amor, la protección, la alegría, la Fe, la felicidad.
.... Laura seguía con su historia... no era la primera vez que la motillo se estropeaba, .. jjjj y reía, pero nunca antes llegando a la situación del león.
Aquella motillo fue muchas veces mi compañera de fatigas, de no ser por ella no podría haber llegado a tantas personas, no podría haber ayudado, no podría haber cumplido en su totalidad "la misión para la que llegué a ésta vida". Había que cuidarla con mimo, era la forma de desplazarme de allá para acá para poder cubrir las necesidades de las que yo debía hacerme cargo. En ocasiones sentía que ella era una prolongación mía.
En el recorrido que realizaba muchos días debía cruzar un pequeño río. Era poco caudaloso pero sí bastante ancho. Cerca de ambas orillas había bastante vegetación.
No era posible cruzarlo subida en la moto y además siempre pensaba que debería bajarme para evitar forzarla demasiado. Ella me cuidaba, yo debía cuidarla a ella, ambas nos necesitábamos.
Al llegar al río siempre me bajaba y cruzábamos hasta la orilla en paralelo. Yo cuidándola a ella para que no se cayera dentro del agua al mismo tiempo que evitaba que el motor se mojara y ella dándome a mi la seguridad para cruzar con mayor estabilidad.
En la orilla contraria, una vez ya en tierra firme, daba gracias, volvía a arrancarla y nuevamente disfrutaba de la libertad de aquel momento hasta llegar al poblado.
Aquel río para mi era como la vida misma. Deseamos y sentimos la necesidad de llegar a la otra vida y para ello contamos con un vehículo, bien sea físico o emocional. El cruce requiere de gestionar nuestras habilidades, respeto, amor y aprendizajes que nos permitirán viajar libres con el sentimiento de haber hecho lo correcto y de la mejor manera que sabíamos.
Fueron muchos años intensos, aunque a decir verdad ahora que los comparto contigo, tengo la sensación de que ha sido un tiempo muy corto y que pese a los momentos duros, tan sólo me quedan unos recuerdos preciosos llenos de las mejores emociones que una persona puede sentir. Siempre di gracias a la vida, las sigo dando y las daré. El agradecimiento es el principio del TODO, jamás lo olvides.
A mis hermanos de allí, les daba las gracias todos los días, a veces internamente, pues la palabra "gracias" me ha acompañado de cabecera en cualquier conversación, comentario o encuentro. Para mi TODO lo que siempre me ha rodeado ha sido un gran regalo. Día tras día, "GRACIAS" es la palabra que más ha resonado en mi mente. Me he sentido tan afortunada que constantemente recibía regalos, los verderos regalos de la vida.
Para empezar según despertaba, he dado gracias por un día más, por la posibilidad de vivirlo, de sentirlo, de amar, de ver, de ayudar, por cada uno de los seres que he conocido, por los amaneceres, por los atardeceres, por darme una nueva oportunidad de convertirme en un ser más bueno, por una sonrisa, por jugar con los niños, por una lágrima, por una confesión, por las miradas de aquellos niños, por compartir con ellos, por compartir con sus madres, por comprender, por aprender, por corregirme, conectarme, cambiar, experimentar, por el amor incondicional, por la belleza de la naturaleza, por el agradecimiento de mis perros, por el respeto que siempre me ha mostrado la vida, por poder aprender a respetar.... por TODO y seguiré dando las gracias porque TODO es perfecto y maravilloso.
Puede que pienses que en este momento tu vida no esté perfecta, por el estado físico de tu madre, pero te repito, ella está bien, en paz, tranquila y orgullosa. Ella siente que todo está perfecto, tal y como se había planeado. Quiere que evoluciones, que te ames, que te aceptes, que retomes tu camino, que te respetes y que sigas. Será la mejor manera de hacerla feliz.
De nuevo, me dejó boquiabierta, pues entre su historia volvía a sacar información de mi madre.
¿Quién me había puesto allí a Laura? Estoy segura que si alguien podía ser, era DIOS.
Muchos días, al cruzar el río me mojaba demasiado y al llegar al poblado "mis hermanos" me ayudaban a secarme. Para mi formaba parte del ritual diario, pero en cambio, ellos lo veían como algo que no me merecía. Igualmente ellos cruzaban como yo, por tanto que yo me mojara no era tan importante como ellos lo veían. Yo reía. Jamás pensé en mi infancia que durante mi vida me sentiría tan feliz y que mantendría a "niña interior tan viva". "Me sentía tan libre y tan feliz".
Un día empecé a notar comportamientos extraños, empezaron a cambiar costumbres, miradas de complicidad. A los hombres no les veía tanto a determinadas horas del día. Quise saber porqué habían cambiado su rutina, pero evitaban mi pregunta y evadían las respuestas.
Tras un par de meses, un día, me dijeron que tenía que acompañarles en el todo terreno para ver un paisaje donde antes no me habían llevado y que seguro yo no conocía. Me dijeron que era un lugar tan bello que lo mejor sería llegar allí con los ojos vendados, pues al destaparlos recibiría la verdadera belleza del entorno.
Era un día extraño, no había casi nadie en el poblado, parecían estar escondidos.
Subí al coche, con la venda en los ojos, tras un trayecto relativamente corto, relativamente largo, llegamos.
Me ayudaron a bajar, caminamos unos pocos metros. De fondo me pareció oir algún niño hablar, pero pensé que podía haberme equivocado, pues en el coche viajábamos dos hombres y yo.
Imaginé, inocente de mi¡¡¡ que aquel lugar tan especial podía ser un lugar visitado por ellos como lugar de escapada, y que por eso era posible que hubiera algún niño.
De pronto desataron el nudo del pañuelo que tapaba mis ojos y síííí¡¡¡¡, estaba en un lugar muy bello, con un paisaje precioso y ante mis ojos el río que habitualmente cruzada en otro de los tramos por los que normalmente no pasaba pues las orillas eran más altas y para mi era inaccesible.
Sobre el río un "PUENTE". "MI PUENTE". Me habían construído con maderas un puente maravilloso para facilitarme el paso diario, para evitar que me mojara, para que lo atravesara más segura.
Allí estaban todos mis hermanos, todo el poblado, madres, padres, hijos, abuelos, "todos", haciendo un semicírculo detrás de mi, cantando sus canciones y bendiciendo con ellas aquel puente, bailando para mi, junto a mi. Permitiéndome sentir como ellos. Yo lloraba emocionada, sentía escalofríos que recorrían mi cuerpo, me sentía plena.
El Puente que habían construído lo llamaron "EL PUENTE DE LAURA". Me dijeron que era "mi regalo"en agradecimiento a todo el tiempo que yo llevaba tendíendoles la mano, amándoles, llevándoles en mi corazón.
Madre mía, cómo podían estar tan agradecidos cuando ellos me habían dado tanto, tanto, tanto¡¡¡¡ Habían llenado mi vida de LUZ, de FE, de ESPERANZA, de FUERZA, CORAJE, ESFUERZO, SUPERACIÓN. Ellos eran el sentido de mi camino. Les Amaba. Me habían hecho CONOCERME y DESARROLLAR lo que verdaderamente era YO y que antes no sabía. Y ahora, ese regalo, ese inmenso regalo. Un puente, un puente que todos podríamos usar pero que habían arrancado a construir para hacer que mi transito fuera más cómodo. Aquel día estuvo lleno de regalos, para ellos sólo fue el puente, para mí fue el día entero. Mi gran regalo "eran ellos" y el trato de amor que siempre me brindaron.
Me sentía feliz pues a partir de ese momento ellos podrían evitar también mojarse y muy agradecida de que me hubieran elegido como excusa para construirlo. Eso me demostraba la conexión que hay entre todos y en la que yo siempre creí.
Cuando pensamos en hacer el bien a otro, estamos haciendo el bien para muchos y para uno mismo, por tanto en el bien "todos salimos ganando"
Recuerdo ese día como uno de los más felices de mi vida.
Nos cogimos todos de la mano y como si fuéramos uno sólo cruzamos el río sobre aquel puente, para mi, "EL PUENTE MÁS BELLO DEL MUNDO".
Dos lágrimas de emoción recorrieron mis mejillas, esa sensación de escalofrío recorría también mi cuerpo. Que bella historia¡¡¡.
De nuevo mi cabeza pareció apartarse de la historia y desdoblarse.
Laura tenía un nombre muy significativo.
Su puente se llamaba:
"EL PUENTE DE LAURA"
que si se lee rápido es
"EL PUENTE DEL AURA".
El aura que nos compone, que nos une con el cosmos, que nos hace ser nosotros en esencia, que nos regula, que nos da la comprensión de lo que verdaderamente somos. El fiel reflejo de que lo que ES ARRIBA ES ABAJO.
Laura me demostraba de nuevo su inmensa divinidad, que lo era todo, que representaba todo y a todos.
LAURA era un gran SER de LUZ.
y yo me sentía bendecida y agradecida del momento que estaba viviendo junto a ella.

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