Por un instante tomé conciencia de que estaba en aquella sala de espera de urgencias del Hospital. Una enfermera se asomó por una puerta, llevaba una carpeta plástica en la mano y dentro un listado de nombres, nombró a uno. Me levanté para asegurarme no haber saltado mi turno.
Al llegar junto a la enfermera la pregunté si me habían llamado, miró el listado, aún tocaba esperar.
Lejos de ser una mala noticia, saber que aún podía disfutar de aquel momento, para mi era lo mejor que podía pasarme.
De nuevo me senté al lado de Laura, ella continuaba con su eterna sonrisa en su cara y su luz brillante, una LUZ que gritaba al viento lo feliz que se sentía siendo "ella misma en esencia", la luz que irradia quien ha conseguido que su vida adquiriera el verdadero sentido.
..."EL PUENTE DE LAURA" se convirtió en una maravilla, pues les ayudó a atravesar de forma más rápida y segura el río, evitando mojarse. Mantenía la sonrisa según recordaba aquellos momentos vividos.
El Ser humano es tan arrogante, dijo, que por el exterior clasifica a los demás. Todos somos iguales a los ojos de DIOS y es que en realidad en todos nosotros albergan las mismas emociones y pruebas. He tenido el privilegio de compartir mi vida con "mis hermanos africanos", no sé si en otra vida yo he sido negrita, dijo y me preguntó: ¿crees en la existencia de otras vidas?.
Yo la respondí que sí, lanzó una carcajada al aire y continuó. La religión que proceso no cree en vidas pasadas, pero elegí el camino religioso por ÉL, por DIOS, por su llamada, no por lo que me contaron en algunas ocasiones sobre la vida.¡He sentido tantas cosas difíciles de contar y de expresar!, ¡he tenido que callar tanto!, que al final de mi vida creo que haber creado mi propia religión.
¿Sabes?, hay un sólo DIOS, el mismo para todos, que no diferencia de razas, formas o religión. Le he visto en las plantas, le he identificado en los animales, en su comportamiento, en su respeto, en el orden de la Naturaleza, en la bondad. Es el mismo que nos remueve cuando hemos llorado todos a un tiempo por la pérdida del mismo ser vivo, el mismo que he sentido cuando en muchas ocasiones se me ha erizado el pelo, el mismo que ha creado paisajes tan, tan bellos, que no tengo palabras para describir. Mi tiempo se acaba y pronto estaré junto a EL.
Laura, no digas eso, dije. Sí Charo, ya se acaba. Uno debe saber cuando debe retirarse y pese a mi gran dolor, yo no podía permanecer por más tiempo allí.
¿Por qué? pregunté.
Ya soy mayor, muy mayor, más de lo que te imaginarías. No soy útil en la medida que debo y la mejoría en mi ya es imposible. "MI GRAN FAMILIA AFRICANA", deseaba que me quedase junto a ellos por siempre. Ellos cuidan de sus ancianos hasta el final, para ellos lejos de ser una carga es un honor.
Mi familia son ellos, junto a ellos he pasado más de treinta años, ellos lo han supuesto todo para mi y me habría quedado, pero sería una irresponsabilidad que yo no puedo permitir.
¿Entiendes ahora a tu madre?, dijo y sin dejarme contestar continuó como si no fuera consciente de lo que acababa de decir.
-Laura, ¿en qué hay que creer?, pregunté.-
-En breve contestó, ella era como una gran enciclopedia que encontraba rápido las respuestas. Mirándome a los ojos dijo, mira, toda mi vida he sido devota de la Virgen de Covadonga, en sí tampoco sé porqué ella y no otra Virgen, pues en realidad todas son la madre de Jesús y todas ayudan, pero el ser humano necesita poner imagen cercana a su realidad. Siempre me llamó la atención el lugar donde se encuentra, de joven viajé a Asturias para conocerla y el lugar me pareció mágico. Aquello que sentí en aquel entorno fue suficiente para saber que esa energía me ayudaría en mi camino de vida. En ese viaje compré una estampa, volvió a reír,¡una estampa!, bueno compré tres, pero al señor de la tienda de allí no la sentó muy bien la compra, pues en su cara se veía su pensamiento. Pensaría en mi racanería ante aquel gran derroche de dinero.
¿Sabes?, siempre he aprendido a vivir con lo justo no por querer tener más, todo lo contrario. El fin de mi austeridad siempre ha sido la ayuda y todo lo que he podido lo he destinado a los demás, a veces me han tachado de tonta, a veces me han dicho que debería haber mirado más por mi o que algunas de las personas a las que he ayudado malgastarían lo recibido, pero siempre he sabido que mi acción era correcta y que de otra manera no podría haber sido. Cada uno es responsable de sus actos, yo de los míos y cada uno frente a los suyos tiene su parte responsable... ¿por dónde iba? dijo
¡Ah, sí!, la estampa. Compré las tres, una de ellas para mi. A lo largo de mi vida aquella estampa me ha acompañado a todos los lugares, imagina, siempre he intentado tratarla con el máximo cuidado para que me durase toda mi vida, era mi gran tesoro, mi altar. Muchos humanos necesitamos nuestro altar,para pedir, para focalizar y cómo no, yo con esos defectos mundanos, todas las noches de mi vida, la he cogido entre mis manos y rezado.
Pasaban los años y sentía aquella imagen cada vez con más fuerza, pues en ella durante casi una vida, he estado depositando todas mis buenas peticiones y mis grandes plegarias. La he pedido mucho y mientras lo hacía disipaba mis miedos y me alejaba de mis propios fantasmas, nuestros fantasmas son nuestros grandes obstáculos, pero desaparecen cuando focalizamos en la luz. Y así me he pasado yo los años, los meses, los días. de esa forma he ido consiguiendo seguridad en mí misma.-¿Me quieres decir que no existe la Virgen?-
-Nooo, quiero decirte que la creencia empieza porque creas en ti, en tu fuerza, en tu bondad, tus capacidades y sobre todo en que quieras que algo suceda. A partir de ahí esfuérzate por sentir aquellas energías de LUZ elevada, que te ayudarán a guiarte y llegar a tu destino. YO Creo en DIOS, en la Virgen, en los Ángeles, creo en todo lo bueno, pero tuve que aprender como te digo a creer en mi misma, eso me hizo convertirme en un ser más responsable y consecuente con mis actos.
-Las velas siempre me gustaron, pero fíjate, a África llevar velas y no comida era un despropósito, por lo que aprendí a poner velas imaginarias. ¿Has estado en algún santuario donde vendan velas? preguntó.
-Sí, contesté, entre ellos estuve hace años en el de Covadonga, con mi madre precisamente.
-Que casualidad, dijo y continuó... Pues en aquellos lugares donde se venden velas, grandes velones, en ellos, las velas jamás se consumen.
-¿No? pregunté. Perdona, pero ¿no creo que me digas que son lugares mágicos y por ello las velas duran eternamente?
- No mi niña, me duele decir lo siguiente, pero pese a pertenecer a la misma iglesia y religión que yo elegí como camino, algunas prácticas jamás las he compartido ni compartiré. En esos lugares, donde venden grandes velones, el negocio no sólo radica en la propia venta del velón, si no que además, en momentos del día donde no hay demasiado público, salen a apagar todas aquellos cirios puestos como petición, los recogen para ser fundidos nuevamente y volverlos a vender. Fíjate si son agradecidos nuestros santos, que pese a que les apaguemos la luz, ellos siguen haciéndonos milagros.
-Sí, pero no te preocupes, como te digo en todos los actos cada una de las partes tiene su lado responsable. Uno hace lo que cree que es lo correcto y lo que haga la otra parte es un aprendizaje que tarde o temprano deberá sanar. En este punto de mi vida donde tu me preguntas en qué debes creer, te resumo, cree en EL, cree en TI, cree en La Madre, cree en lo bueno, cree en lo correcto, cree en lo que te haga crecer convirtiéndote en mejor persona, confía, y por allí donde pases serás para muchos un ejemplo a seguir.
-¿Tienes aquí tu estampa?, la pregunté,
-No, si la tuviera te la regalaría, ya no es mía. Antes de abandonar África y sabiendo que ya no regresaría, mantuve una larga conversación con mi Virgen de Covadonga: Durante más de treinta años he estado aquí ayudando a mi gente, a quienes me han dado la vida sin saberlo, pero llega el momento de mi regreso, sé que yo no soy imprescindible pues tan sólo soy una más, pero mi corazón se divide y no puedo hacer nada. Yo durante éste tiempo he hecho todo lo que ha estado en mi mano, es momento de mi regreso definitivo, no puedo ser una carga ni un estorbo. Te pido que les cuides como tus hijos que son, que les protejas, les concedas y les des la oportunidad de ser felices y encontrar su camino. La di un beso y con una especie de clavo la deje sujeta a la pared. Ahora yo ya no puedo hacer nada, ahora te toca a TI. Recogí mi maleta y salí rumbo al aeropuerto.
Sentía que mi tiempo junto a Laura se me acababa.
-¿Laura, cómo te voy a localizar?, necesito mantener contacto conmigo. En breve van a atendernos y una vez dentro es difícil que coincidamos en las mismas salas.
-Sí lo sé, bueno, como te dije llevo sólo unos días en el nuevo lugar de misión, conozco algo de Madrid, pero no bien los nombres de las calles y como no he salido mucho del centro no se cómo indicarte. Si quieres te doy el número de teléfono, aunque me temo que no volveremos a hablar.
-¿Por qué?, no me digas eso, la dije.
De nuevo puso la manos en su abdomen, su cara irradiaba Luz Universal, el dolor que tengo aquí no me gusta. He venido a morirme¡¡¡¡ De nuevo me repetía lo mismo que cuando iniciamos la conversación. Igualmente te lo doy, sacó un papel dobladito de un pequeño bolsillo que tenía en su falda y lo abrió. Yo al mismo tiempo saqué mi móvil y fui apuntando número tras número los nueve que Laura me daba. Después verificamos para que no hubiera errores. "91.735.38.49"
Abracé a Laura, me fundí con ella en un gran abrazo sanador mientras que nuestras almas se encontraban allí, lejos de la Tierra, donde se reconocían y se convertían en un "SOLO ALMA". Laura ya formaba parte de mi vida y de por vida viajaría conmigo en mi mente y en mi corazón. Mis ojos se empañaron, ella acarició mi cara y me dijo: te quiero, viaja libre, sé feliz, y recuerda que aunque no volvamos a vernos, siempre pediré por ti.
- No siempre se quiere lo que se pide desde nuestra limitada forma de pensar, pero con confianza y Fe la vida traerá lo que este destinado a Ser, el fin de nuestro encuentro era este momento, pero si ha de ser de nuevo, nos volveremos a encontrar. Disfruta de tu madre hasta el fin de sus días, dila todo lo que la amas, lo importante que es para TI, demuéstrale todo lo que en estos años no la has trasmitido. Pensamos que el tiempo es ilimitado y en el diario no demostramos a los demás lo importantes que son para nosotros. Y por favor, déjala libre, déjala marcharse en paz. Para ella es importante saber que su niña no se quedará destrozada y sabrá seguir hacia adelante.
En la libertad reside la gran ayuda hacia ti y desde tu libertad tú seras plena al igual que ella. ¡¡¡¡Libérala!!!
Una enfermera salió, ya era mi turno. Otro rápido abrazo, un gran Te quiero y ella se volvió hasta el final de la sala donde había un chico negrito que hasta entonces no había visto en aquella sala, se dirigió hacia él y la oí decir, ¿de dónde vienes?.
Sonreí, me giré y entré para ser atendida.
Mi revisión fue ya rápida, una placa, verificar, medicación y a casa. Reposo y rehabilitación.
Eso implicaría por la distancia de mi residencia estar días lejos de mi madre, parece que el destino me estuviera preparando para su partida.
Me desplazaba a verla según mis posibilidades, mi mundo estaba dividido, a veces los condicionantes sociales no permiten que uno pueda estar donde su alma desea. Lloré, pero entendí que todo estaba sucediendo así porque así lo habíamos pactado.
Mi madre había despertado de aquel coma que tanto duele al que lo vive desde fuera. Pasé todo el tiempo que pude junto a ella.
Casualidades... el día 7 de octubre, día de Nuestra Señora del Rosario, santa de mi madre y mía, una gran energía me hacía tener prisa para ir a su visita. Necesitaba verla, estar junto ella, una gran atracción me llamaba por llegar a ella lo antes posible. Supuestamente ella iba a mejor, pero al llegar a la habitación no vi lo mismo. Sentí que mi madre se iba. Las palabras de Laura me dieron fuerza e hice lo que en ese momento debía, dejarla partir, dejarla marchar, decirla TODO lo que se merecía, lo buena madre que para mi había sido y muchas cosas que en ese momento sentía que habían estado en mi y que mi Ser había integrado de forma normal sin darle el reconocimiento que se merece una buena madre que te lleva en su vientre y sufre y vela por ti hasta el fin de sus días.
Junto a ella estuve hasta que partió. Una vez que había iniciado su largo viaje, mi corazón se rompió.
Unas semanas más tarde, cuando ya conseguía hablar sujetando mis lágrimas, busqué en el teléfono el contacto de "LAURA MISIONERA" y marqué. Mi gran sorpresa fue cuando aquel teléfono respondío "el número que ud. ha marcado no corresponde a ningún cliente" Volví a marcar, pensando que podía haber algún error en la línea y noo¡¡¡ aquel teléfono no existe.
Desde ese año 2011 sigo marcando cuando tengo la necesidad de avivar la llama de Laura, pero siento que Laura era un ángel de los que me habían hablado se materializan en la Tierra para traernos información, ahora entiendo su gran LUZ, "AHORA ENTIENDO TODO".
Y me siento afortunada porque dos seres muy importantes para mi velan por mi bienestar,
"MI MADRE Y LAURA"

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