Sabemos del beneficio que nos aporta caminar durante 30 minutos como prevención, a nivel anatómico y por tanto físico.
Pero no sólo caminar ayuda a sanar nuestro cuerpo tal y como lo entendemos.
Al salir a caminar, sobre todo si lo hacemos en lugares que nos resulten placenteros, abiertos, oxigenados, nuestra mente se libera de pensamientos que diariamente se mantienen en la cabeza.
El stress del día se acumula y hay que buscar formas alterativas de poder eliminarlo.
Pero, ¿por qué caminar sana las emociones?
Cuando se sale con la intención de caminar, en muchas ocasiones se aprovecha para escuchar música. Si es así, la música nos lleva a situaciones de bienestar, nos cambia las emociones y nos hace sentir bien.
A partir de los cinco minutos, el cuerpo ha empezado a sentir actividad, la respiración ha cambiado llenando más los pulmones, en este corto período de tiempo se empieza a sentir un estado de plenitud en el chakra de corazón y ese estado ayuda a liberar las emociones que se guardan en la zona donde más oxígeno llega. (El chakra de corazón).
El oxígeno es primordial para que nuestro cuerpo se sane, pues la enfermedad se genera en las zonas donde éste no llega bien.
Con la acción de caminar, la sangre repartirá ese oxígeno que se está inhalando y ayudará a repartirlo y llevándolo a todas las zonas del cuerpo.
La respiración oxigena al mismo tiempo que libera las emociones acumuladas. Todos los movimientos de nuestras piernas movilizan, equilibran y armonizan los campos energéticos de todos nuestros órganos y vísceras.
El propio movimiento corporal del avance de las piernas, hace que los campos energéticos posteriores de riñones, hígado, bazo-páncreas, estómago y vejiga adquieran un ritmo acompasado y no forzado que ayuda a evitar el colapso energético.
Al mismo tiempo se genera un movimiento de los miembros anteriores (brazos), también acompasado, rítmico y suave, que regula y equilibra los campos energéticos anteriores de intestino delgado, intestino grueso, pulmones, corazón y vesícula biliar.
Esto sólo significaría cambios en nuestro cuerpo físico si no supiéramos que nuestras carreteras energéticas (meridianos) se colapsan por las causantes de las enfermedades, las emociones.
Ya no sólo el movimiento es el que ayuda a que esto suceda, si no que además, el hecho de realizar una actividad sana, como es caminar, sin forzar, sintiendo el cuerpo y disfrutando del entorno, nos hará olvidarnos durante un buen rato de aquello a lo que no paramos de dar vueltas, por lo tanto, durante ese tiempo dejaremos de incidir en el daño interno que nos provocamos.
Si además disfrutamos al cien x cien del paseo, permitiéndonos sentir la felicidad dentro de nosotros, estaremos alejando de nosotros el daño y el dolor que se aloja en nuestros corazones.
Es por esto que caminar nos sana las emociones y sana nuestro corazón aportando felicidad.
Te invito a que camines, deja que entre en tí el entorno, disfruta, no pienses, sólo fluye, sólo camina, en breve tus emociones serán bonitas y tu alma estará más sana.

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